
Por Jon Kohl
Cuando el Huracán
Mitch liberó a los reos de la penitenciaría en La Ceiba en 1998, algunos de
ellos se escaparon subiendo a lo largo del Río Cangrejal y pasaron la noche
en el centro de visitantes nuevamente inaugurado frente al río, límite con
el Parque Nacional Pico Bonito. El
propósito del centro nunca fue alojar a los reos, pero por otro lado, este
propósito nunca había sido claro de todos modos.
“No pudimos determinar lo que los turistas podían hacer allí”, admite Ricardo Steiner, presidente de la ONG que maneja el parque. Hoy día el centro se sienta, tranquilo, mirando a los turistas pasar en sus balsas.
Los centros de visitantes se construyen comúnmente en parques naturales
alrededor del mundo y Centroamérica, y Honduras no es la excepción. Por lo general estos edificios podrían ser
tan pequeños como quioscos o tan grandes como mansiones que ofrecen servicios
adicionales a los visitantes, aumentando la calidad de la visita al parque,
monumento histórico o cualquier atractivo natural o cultural. A veces contienen exhibiciones, mapas,
tiendas de souvenir y pequeños restaurantes.
Sin embargo, el envejecimiento comienza
temprano para muchos centros de visitantes en los parques
centroamericanos. Radica en un
malentendido sobre el papel de este jugador en el torneo del desarrollo
turístico de las áreas protegidas.
Considere por ejemplo, los tres parques con los centros más
grandes: Parque Nacional Volcán Poás en
Costa Rica, Parque Nacional Masaya en Nicaragua y Parque Nacional Tikal en
Guatemala.
El de Poás, construido hace más de
20 años, tiene exhibiciones sobre volcanes, pero están en malas condiciones y
muestran una época histórica en el diseño de los centros de visitantes que
existió antes de las exhibiciones interactivas. El de Masaya ha sido deteriorado y prácticamente disuelto por la
caída de la lluvia ácida y hasta fue usado por el gobierno sandinista como una
discoteca. El más famoso de todos, Tikal, debe su fama a sus altísimos templos
mayas. Se erige en un sitio muy
concurrido (120,000 visitantes anuales) con una cultura y biodiversidad aún más
ricas que cualquier chocolate sorbido por los reyes del mundo maya. A pesar del potencial y un esfuerzo considerable
por un equipo de diseñadores provenientes del Zoológico Bronx en Nuevo York, el
parque ha hecho poco por resucitar su centro, el cual ofrece apenas una mínima
selección de artefactos y panales que no cautivan las turbas de visitantes que
lo recorren.
Si centros tan grandes como estos, con presupuestos significativos y, se supone,
acceso a especialistas sucumben a la mediocridad, imagínese las decenas de
centros más pequeños, con pocos recursos y participación de gente con experiencia
en este campo, y abandonados a través del paisaje centroamericano.
Sin un concepto fuerte acerca de las limitantes de estos centros, los
directores de parques los verán como cosas grandes que sirven más como trofeos
prestigiosos que elementos estratégicos en un plan de turismo.
Es ahí cuando se dan cuenta que no atraen más turistas, no recaudan
más fondos y empiezan a pudrirse, entonces, la gloria se disipa en el viento.

La mayoría de los parques inician con el supuesto de que si construyes un
centro de visitantes, los visitantes vendrán.
El Sr. Brett Jenks, presidente de RARE Center for Tropical Conservation,
una ONG conservacionista que promueve el ecoturismo en Centroamérica, observa
con poquito de exageración, “Nadie recorre medio mundo sólo para conocer un
centro de visitantes”.
Con una buena planificación, sin embargo, los centros sí pueden ser
efectivos. Las pautas del Servicio
Nacional de Parques de los Estados Unidos dicen que un centro de visitantes
puede servir como un punto central de contacto que complementa un programa
educativo al ofrecer servicios interpretativos y otros que suplan las
necesidades humanas. Un centro de
visitantes tiene que ser accesible y servir una audiencia que ya existe. Unos ejemplos hondureños que funcionan
incluyen el centro del Parque Arqueológico Copán y el de Parque Nacional
Cusuco. El nuevo centro construido por
Aldea Global en la orilla del Lago de Yajoa y está por abrir, ofrece potencial
de ser un ejemplo de un centro que genere ingresos.
A veces los centros ni se necesitan. RARE Center arguye en su lugar por guías naturalistas bilingües de
calidad y senderos naturales interpretativos.
Una encuesta nacional reciente en Costa Rica también apoya la belleza de
lo pequeño. Los visitantes querían más
que todo, servicios sanitarios limpios, señalización direccional y bilingüe,
exhibiciones interpretativas y simples con literatura, seguridad, guías
naturalistas bien entrenados, vías de acceso y otra infraestructura básica.
Aunque
hay un mejor sendero hacia la construcción de los centros de visitantes, ¿Por
qué hay tan pocos parques en Centroamérica que lo tomen? Porque el billete grande a veces determina
el diseño de centros de visitantes. La
construcción del centro de visitantes en el Río Cangrejal nació con L. 500,000
de un donante internacional en 1994, antes de que el presupuesto fuera reducido
a los L. 80,000. El Banco Mundial
anduvo de cacería buscando un sitio para construir un centro de visitantes de
cinco estrellas en Honduras. Jim
Barborak de la Sociedad para la Conservación de Vida Silvestre, quien tiene más
de 20 años de trabajar en parques centroamericanos, intentó a disuadir a los
consultores de recomendar centros de visitantes grandes en Honduras. En su lugar, es mejor enfocar en los
elementos mencionados en el estudio y el mercadeo hasta que aumente la
visitación.
Deirdre Hyde, la museógrafa conservacionista
más renombrada en Centroamérica, quien ayudó a diseñar los centros de
visitantes de Poás y Masaya, ha visto
de una y otra vez, grandes cantidades de dinero de donantes internacionales que
se han enviado por transferencia cablegráfica a los parques. Los donantes tienen que desembolsar grandes
sumas de dinero por la estructura de sus procesos y por eso prefieren construir
monumentos muy vistosos que ellos pueden subrayar en sus informes y boletines
de prensa. En un caso así, ¿cuál parque podría rechazar tal regalazo?
En el
último año, las críticas hacia los centros grandes parecen haber tenido efecto,
ya que los consultores del Banco Mundial propusieron centros más pequeños para
Pico Bonito, Jeannette Kawas, Cuero y Salado y Celaque. Y esta vez, la gente de
Pico Bonito está lista. El antiguo
centro de visitantes es actualmente un centro de entrenamiento reposado. Crearon un plan de turismo que identifica
los lugares estratégicos y hasta han conseguido el apoyo de las
comunidades. Pero aún hay muy pocos
turistas. Y a pesar de ser arrojados
por fuerzas mayores que ellos, Fito y sus colegas esperan que esta vez puedan
construir un centro de visitantes que tenga utilidad.